Las nuevas tecnologías son nuevas
porque, en lo sustancial, han aparecido y sobre todo, se han perfeccionado, difundidos
y asimilado-después de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces su desarrollo
se ha caracterizado por una fuerte aceleración; sus consecuencias son de una
magnitud y trascendencia que no tenían antecedentes. Si recorremos listas de
nuevas tecnologías (NT) preparadas en Singapur, México, Tokio, Boston o Buenos Aires,
podemos sorprendernos de que algunas no tengan más de tres líneas, mientras que
otras cubren varias páginas. Pero, si estudiamos estos listados, veremos que –
más allá del detalle o de sus diferentes objetivos - la mayoría coincide en
destacar tres NT: las biotecnologías (BT), las de los nuevos materiales (NM) y
las tecnologías de la información (TI).
Esta síntesis deja de lado otras
NT –como algunas ambientales, las energéticas o las espaciales- pero agrupa a
las de mayor difusión y en las que se manifiestan con mayor claridad los
efectos que más nos importan. Las NT se alimenta de producción científica más
avanzada, a la que se suele definir como la que constituye la frontera del
conocimiento. Por eso también se habla de tecnologías de punta o, en inglés,
hot technologies (tecnologías calientes). En algunos países se destaca la
importancia estratégica de estas tecnologías: se sostiene que si no se las
domina será imposible, en el medio y largo plazo, dominar las manufacturas de
producto que se aseguren una posición relevante en la competencia económica y
comercial internacional. Por eso, se las suele denominar tecnologías
estratégicas.
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